ARTESANÍAS
En
materia de productos regionales, la mayor concentración se la encuentra
en los alrededores de la Casa Histórica y Plaza Independencia,
lugares de afluencia de turistas por excelencia. Existen allí numerosos
negocios en los que se puede adquirir los más variados productos, tanto
de la provincia como de la región, que van desde dulces y bocadillos,
hasta los espléndidos tejidos tan característicos por la
riqueza y armonía de los colores (a base de tinturas naturales) y por la
trama, gruesa y compacta.
El poncho tucumano, generalmente
de la zona de los valles, posee en su tejido una consistencia especial que permite
usarlo para protegerse de las más fuertes tormentas y nevadas. Se puede
encontrar en Tafí del Valle y Amaicha del Valle y en los
negocios de productos regionales.
En la zona se realizan también
tejidos finos de llama, alpaca o vicuña, de calidad
extraordinaria, aunque su producción es muy reducida actualmente, por la
paulatina extinción de los mencionados animales.
Pero
la artesanía más característica de Tucumán, que no
se encuentra en otras provincias, es la Randa, tejido fino realizado en
hilo, cuya técnica proviene de España y fue mantenida a través
de las generaciones desde el siglo XVIII. Y es, en efecto, en la zona de asentamiento
más antiguo en la provincia, en el sur, en las cercanías de la primitiva
ciudad de Tucumán, donde esta técnica se mantiene. En El Cercado,
pequeña población cerca de Monteros, se encuentra la mayor
concentración de randeras de la provincia.
La randa
se realiza en base a una finísima malla de hilo, la que va entretejiéndose
y formando diseños de gran delicadeza. Es muy utilizada para cuellos, puños,
pañuelitos, carpetas y ornamentos religiosos. Se pueden admirar ejemplares
en el museo Folklórico Provincial.
En la provincia
se realizan también trabajos en cuero, tanto curtido como
trenzado, en plata, hueso, paja y palma con
las que se fabrican canastos, pantallas, cortinas, etc.